lunes, 28 de septiembre de 2009
¿Para qué?
La idea me estuvo rondando por días, en algunas horas el cosquilleo en mis dedos se volvía más intenso, como si de alguna manera existiera alguien de aquel lado, interesado en leer las estupideces que rodean mi obnubilado pensamiento, como si de verdad tuviera tiempo para pensar entre las diez mil actividades de autómata que pueblan mi rutina... sin embargo, aquí estoy, malhilando unas cuantas frases para abrir la puerta a lo desconocido, probablemente para inflar mi ego, para hacerme la ilusión de que lo que digo queda publicado en alguna parte, esa maldita obsesión de la trascendencia... en algún punto, cualquier ser humano se vuelve banal, como yo escribiendo esta triste porquería, haciéndome la ilusión de que a alguien le importa...
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