jueves, 10 de marzo de 2011

Tengo cinco minutos para dejar que las palabras me lleven a cualquier lugar que yo se los permita, en realidad parece que por fin estoy tomando rienda de mi vida, dejando de ocultar los pequeños trozos de prosa que escribo en cualquier parte para que no se me olvide que en algún momento algunas personas creyeron que de verdad yo tenía un innegable talento para la literatura, las estoy sometiendo a los ojos y al juicio infalible de ÉL que me ha dicho hace un par de noches, yo creo que tus escritios carecen de calidad, es decir, los últimos, pero AÚN CREO EN TI, y si, he de aceptarlo, soy una mujer, soy débil, y ese aún creo, me fue suficiente para cerrar los ojos y entregarle las hojas donde finalmente hablo de él y para él, pero me pone nerviosa pensar que pueda entenderlo, que con una mirada malintencionada y dos palabras perfectamente enlazadas destruya la constancia que según yo estoy tratando de formarme... Debo dejar de pensar en base a sus opiniones, lo sé, en fin, mañana lo sabré...